NUESTRA HISTORIA
De la Placita de Flórez a la Mesa de los Colombianos
En los pasillos llenos de vida, tradición y empuje de la emblemática Placita de Flórez, entre el olor a campo y el trabajo honesto de cada mañana, nació nuestra pasión por la mejor carne. Durante años, como expertos carniceros, aprendimos a conocer el valor de un corte perfecto, la frescura de los ingredientes y la alegría de atender a nuestra gente.
Sin embargo, en el corazón de nuestra familia latía un sueño aún más grande: crear un chorizo artesanal único, saludable y con ese auténtico sabor montañero que evoca las raíces de nuestra tierra antioqueña. Un producto hecho con el amor de hogar, sin excesos artificiales, pensado para alimentar y consentir a quienes más queremos.
Con la fe puesta en nuestro trabajo y el corazón en las manos, tomamos la decisión más valiente de nuestras vidas: dejamos la carnicería para dedicarnos en cuerpo y alma a perfeccionar nuestra receta secreta.
Un Sabor que Conquistó Corazones
Lo que comenzó en una cocina familiar, compartiendo los primeros chorizos con nuestros vecinos y clientes más cercanos, muy pronto se convirtió en un voz a voz imparable. Quien los probaba, no solo repetía… ¡los recomendaba con orgullo! La combinación entre un proceso saludable, carne seleccionada de primera y el sazón tradicional de pueblo enamoró a todos.
El amor de nuestra gente hizo que el sueño creciera tanto que tuvimos que dar el gran salto: formalizarnos y llevar Chorizos Artesanales La Montañerita a una escala donde más familias pudieran disfrutar del verdadero sabor de nuestra tradición.
Hoy Sigue Siendo un Asunto de Familia
Hoy, aunque hemos crecido, la esencia no ha cambiado. Seguimos guardando el mismo respeto por la calidad, el mismo amor por el oficio artesanal y el mismo orgullo montañero con el que preparamos aquel primer lote.
Cada chorizo que llega a tu mesa lleva un pedacito de nuestra historia, la sazón de nuestra tradición y la promesa de una experiencia saludable y deliciosa.








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